Ni delante ni detrás de nadie este libro progresivo cumple con la tarea urgente de inaugurar el área de estudios de la obra de nuestro querido wayki Juan Ramírez Ruiz. Juan Ramírez Ruiz es autor de Un par de vueltas por la realidad, Vida perpetua , y Las armas molidas. Fue cofundador y teórico de Hora Zero. Cada uno de sus libros es un acto seminal. Un par de vueltas... articula el arte poética de su momento, Vida perpetua rompe con las formas tradicionales de la escritura y antecede, entre otras cosas, al texto abierto de la cibernética, y Las armas molidas son un profundo canto épico del Perú desde su vertiente indígena, en donde el poeta postula tanto un orden escritural basado en las tradiciones sígnicas indígenas, como la amalgama de las tradiciones amazónicas, andinas y costeras, que en este momento crucial tienen un rol clave en el futuro del Perú. El editor agradece a todos los que han puesto de su parte en este proyecto. En especial a Roger Santiváñez y a Marithelma Costa, y a todos aquellos amigos pasados, actuales y futuros del poeta. Los contribuyentes de este libro progresivo y perpetuo comparten la ausencia de Juan Ramirez Ruiz con sus familiares y seres queridos. Este duelo es eterno.

martes 13 de julio de 2010

Palabras Urgentes 2 / JUAN RAMÍREZ RUIZ

PALABRAS URGENTES (2)
novecientas palabras libres


Todo debe estar expuesto al aire de los días para que cada cosa sea recortada por la luz del sol. Por más dolorosos que sean ciertos hechos es necesario que se conozcan si con ellos se abren nuevas perspectivas a la realidad. “Decir la verdad es revolucionario”, había escrito Gramsci en las paredes de su celda y desde esas paredes la profunda verdad de esa frase sale al encuentro de nosotros. Pues es cierto que nada fructifica jamás sobre la mentira.

Hace unos años (1971) un grupo de jóvenes irrumpió de pronto en esta sala sacudidos por una auténtica indignación moral. Protestaban contra este lugar y contra las actos que aquí se desarrollaban, a espaldas de la realidad del país. De ese tiempo a esta parte muy pocas cosas han cambiado en esta realidad. Por ello resulta patético que sea este mismo lugar, ahora, el escenario donde se celebra lo que sus actores denominan “una década de rebelión”.
¿Qué ha pasado para que la universidad peruana, la primera institución proveedora de la cultura oficial, institucionalice a partir de este momento lo que fue un movimiento revolucionario?
La inconsecuencia, la confusión, la inconciencia han deformado lo que quiere seguir llamándose Hora Zero desde hace ya tres años. Deformación que alcanza a aquello que sus enemigos de ayer atribuyeron al movimiento original como objetivo: llegar a través de otras vías al establishmen cultural.
Esta ceremonia confirma una involución de una forma de pensamiento libre y revolucionario. Confirma el usufructo para fines personales de un proceso colectivo que tenía como ideal supremo la objetivación en la historia de las aspiraciones más profundas del espíritu humano: el Amor, la Libertad, la Poesía.
Por ello, repito, esta ceremonia institucionaliza un simulacro de dicho proceso. Simulacro que despliega ahora su espectáculo más apócrifo. Celebran la “segunda fase” (1977-80) que irresponsablemente han convertido un antípoda del proyecto original.
El “Hora Zero” que celebran no es el movimiento de la revuelta total que encarnaron 60 jóvenes. No es el movimiento que desencadenó acciones en todas las regiones del país. No es el de la descentralización cultural. No es el movimiento de Jorge Nájar, José Cerna, Feliciano Mejía, Rubén Urbizagástegui, Elías Durand, Julio Polar, Julio Dávila, Bernardo Alvarez, Ricardo Oré, etc., etc.
No es el movimiento de Isaac Rupay que inmoló su noble juventud en nuestro proyecto.
No es el movimiento de las cuatro expresiones artísticas: poesía, narración, teatro, pintura.
No es el movimiento.

Frente a ello, como fundador de Hora Zero, como autor de todos sus manifiestos, como autor de su proyecto que asumo plenamente, reivindico el verdadero espíritu de este movimiento y lo separo de esta celebración espuria que constituye su negación.
Reivindico sus objetivos de fundación cuyos puntos principales cito:
° La abolición de la literatura y el arte como instituciones burguesas a través de: a) la decodificación de su teoría y praxis y la exposición sistemática de sus mecanismos, los cuales —de manera sui géneris— prolongan el sentido administrado por la sociedad capitalista. b) la descentralización de la producción y la socialización de la cultura. c) la reformulación de las expresiones culturales populares proscritas por los criterios occidentales del arte. d) la fundación de un pensamiento estético autónomo que parta de las condiciones de nuestra realidad. e) el desencadenamiento de potencialidades creadoras, aperturando así posibilidades para que la experiencia estética sea una vivencia cotidiana de nuestro pueblo.
° La cualidad maravillosa del trabajo colectivo, que por ser hecho sin egoísmo, sin vergüenza y sin deseos de propiedad libere las energías más puras de la imaginación.
° El rechazo versátil pero siempre rotundo a los cantos de sirena —cualquiera sea su melodía— del establishmen en el arte y en la vida.
° Los esfuerzos por la liberación total del hombre.
° La lucha por la liberación de los tormentos que padece la conciencia en el interior de la Historia y de su propia condición.
° La voluntad de aventura, el placer de la exploración, los frescos y turbadores relámpagos del descubrimiento, el estudio sistemático tenaz, fervoroso y arriesgado de los movimientos profundos de la vida interior.

Reivindico la producción de modelos de proyectos de vida alternativos para liberarnos de la pesadilla múltiple del colonialismo.

Reivindico la intransigente voluntad de propiciar micro sociedades revolucionarias al interior del orden capitalista.

Reivindico a los que no se niegan y se negaron a compartir irresponsablemente el festín de la vida que el orden ofrece a unos pocos: a quienes se les ofrendó el primer acto del movimiento Hora Zero.

Reivindico el Hora Zero de los que fueron despedidos de sus centros de trabajo por la única razón de pertenecer al movimiento; a los que dejaron profesiones, títulos universitarios y abandonaron —apasionados por la libertad— los caminos que conducen a la comodidad que ofrecen todas las carreras, incluso las literarias.

Reivindico la tarea de edificar nuestra identidad. Lo que en otras palabras significa participar creativamente en la tarea de objetivar en la historia la alternativa revolucionaria que encarnan obreros y campesinos.

Reivindico a los que no quieren “subir”. Reivindico a los que quieren abrir los caminos.

Nada de esto es lo que aquí se celebra.

Se celebra el “Hora Zero”—caja de resonancia de las carreras literarias de los paterfamiliae, reblandecidos precozmente por la treintena y que ahora acuden para que desde la cátedra se viertan los baldes de agua helada sobre el ardor de sus veinte años traicionados.



JUAN RAMÍREZ RUIZ

(Distribuido en el Salón de Grados de la Casona de San Marcos el 28 de agosto de 1980)