Juan Zevallos Aguilar
El primer libro de Juan Ramírez Ruiz (Chiclayo, 1947- 2007), Un par de vueltas por la realidad (1971), es voluminoso y heterogéneo para ser un primer libro. Tiene 118 páginas y la carátula fue diseñada por José Tang. Empieza con un largo prólogo, continúa con los manifiestos del grupo Hora Zero “El Punto sobre la I”, “Palabras urgentes” y un minimanifiesto titulado “De las citas” que dice “Terminemos con el paternalismo de las cits. Ahora sólo nos sirve: ‘yo digo’, ‘nosotros decimos’” (21). Luego se encuentra una recopilación de poemas ordenados en las secciones autónomas “VIA FERREA”, “MEDIA DOCENAS DE INCONVENIENTES POR REMEDIAR, “TODOS LOS DETALLES DE UNA EXPERIENCIA REPETIDA DURANTE DIAS, MESES Y AÑOS” y “UN PAR DE VUELTAS POR LA REALIDAD”, con su propia coherencia interna que llevaría a pensar en la existencia de cuatro poemarios en sí. Termina el libro con la inclusión de dos documentos: “Poder de la joven poesía” y “Poesía integral (notas acerca de una hipótesis de trabajo). Primeros apuntes sobre la Estética del Movimiento HORA ZERO”, donde formula la poética del “poema integral” que sus admiradores recuerdan como una de sus mayores contribuciones a la poesía peruana en castellano. En esta nota breve se va a estudiar la propuesta estética de este manifiesto en particular y varios poemas, de Un par de vueltas por la realidad, que la materializan. El propósito de este trabajo es demostrar su vigencia en una sociedad peruana que continúa los cambios iniciados a mediados del siglo XX. Sus planteamientos respecto a la praxis poética, ahora más que nunca, cobran particular boga para los nuevos poetas. Del mismo modo, la experiencia urbana que experimentó Ramírez Ruiz es similar a muchos más seres humanos que inmigran de las provincias a Lima. La población de la capital del Perú se ha multiplicado –nueve millones de habitantes- debido a las migraciones del campo a la ciudad. Los valores del individualismo, el sálvese quien pueda y el todo vale que alarmaban a Ramírez Ruiz han sido impuestos en sucesivas olas modernizadoras a partir de los 70.
Juan Ramírez Ruiz en su primer libro Un par de vueltas por la realidad (1971) publica a manera de colofón el documento “Poesía integral (Notas acerca de una hipótesis de trabajo). Primeros apuntes sobre la Estética del Movimiento HORA ZERO” (110-118). En este documento se formula la poética del “poema integral”. La poética del poema integral posee un marcado corte realista, en el sentido que acepta la existencia de una realidad concreta que puede ser percibida por los sentidos. Asimismo cree que el poeta comprometido con su sociedad y la poesía tienen el poder de cambiar el mundo. “El poder de la poesía y el arte como forma y factor de conciencia social, es energía suficientemente capaz de hacer avanzar o hacer retroceder una sociedad en su proceso de evolución” (109). Por ese motivo, Juan Ramírez Ruiz propone la escritura de una poesía que integre, totalice y registre todos los elementos que afectan la vasta y compleja experiencia humana contemporánea que no puede ser auscultada por la poesía estrictamente lírica. En esta escritura, todos los objetos, los sucesos, los hechos históricos del mundo y de la individualidad merecen ser expresados en el poema. Y más aún, a los hechos trivializados por su repetición en las rutinas de hombres y mujeres es necesario darles proyección y lugar como hechos humanos trascendentes. En palabras de Juan Ramírez Ruiz, “materia de un poema integral es la realidad acontecida y acontecente; y que adviene en sucesos como expresión de los enfrentamientos de las clases en pugna” (110). Más adelante, en la misma página, añade “Que el uso directo del tiempo, del espacio, de gente, de hechos que se protagonizan o no [...] y también recuerdos, anhelos, sensaciones, necesidades y situaciones de todo nivel son sólo elementos de la materia de un poema integral” (110).
Junto al énfasis que Juan Ramírez Ruiz puso en su concepción historicista y social de la poesía, también es materia de reflexión la estructura formal y la sintaxis del texto artístico. Para él: “Todo poema en sí es una obra que vale por si mismo. En cada poema es necesaria una forma diferente de decir las cosas. La poesía integral hará aparecer la vida como es y cómo debe ser”. Es decir, “hay que comenzar abriendo el poema y consignar la Realidad vital. Todo poema integral intentará postular el ritmo y el sentido del nuevo estilo de vida. De esta manera el Arte actuará como potencialidad transformadora, el poema integral se ubicará dentro del contexto socio-histórico eliminando el divorcio entre tiempo que se vive y problemática que se expresa (...) intentando ser motivación para un cambio cualitativo.”
En su libro se formaliza poéticamente el universo ideológico cultural del emergente sector social de clases medias que el proceso sociopolítico de la década del 60 había generado. Fue una época convulsa de dictaduras, revueltas estudiantiles e indígenas, guerrillas, migraciones masivas del campo a la ciudad y políticas económicas, educativas y de salud del gobierno benefactor. Por este motivo, en este poemario a partir de la omnipresencia de un yo-poético que articula todo el libro se incorporan nuevas experiencias vitales, nuevos personajes, nuevos espacios y formaciones discursivas dominadas de los años setenta. En pocas palabras, en el espacio poético del libro Juan Ramiréz revela, con plena conciencia que la demuestras en el manifiesto “De las citas”, una nueva realidad social y cultural que había germinado en estos años.
En esta tarea de revelación de la nueva realidad a lo largo de todo el libro y sobretodo en la primera parte titulada “Vía férrea” se configura en distintos planos la identidad del yo poético en un esfuerzo autorrepresentativo. En esta configuración personal mediante la palabra es fundamental la asunción de su personalidad poética, su situación de migrante de origen provinciano y su pertenencia a un emergente y dinámico sector social medio que había adquirido una intensa movilidad social durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado (1968-1975).
El yo-poético en distintos pasajes del libro se preocupa en destacar su calidad de joven poeta. En el poema 4 (VIA DE UNA SOLA DIRECCION) el yo poético dice: “Yo hablo como cualquier idiota con su espanto/ vomitando belleza por la boca sucia/ sudando poesía y respirando poesía y viviendo poesía/ aquí sobre la terrible pequeñez de la extensión” (37). La personalidad poética asumida va asociada a una sensibilidad que le permite comprender la diversidad de la realidad que percibe. Además el yo-poético considera que esta sensibilidad no debe permanecer en la mera percepción sino siente que, en la típica figura del escritor que tiene un deber cívico con su sociedad, ésta debe ser transmitida a sus semejantes. En el poema número 1 (PARADERO) dice: “soy un aullante canto ambulatorio,/ mi cuerpo está lleno de poemas y salgo a la calle a repartirme como obsequio” (31). Sin embargo, el hecho de asumir la figura de poeta hace que se generen incompatibilidades entre el yo-poético y el sector social al cual pertenece y con el que se encuentra identificado.
Es en el plano personal donde aflora la discordancia más notoria. En el poema “El único amor posible entre una estudiante en la academia de decoración y artesanía y un poeta latinoamericano” (72-76) el yo poético contrasta las diferencias de consumo cultural que se dan entre un poeta y una estudiante de academia, de veinte años y provinciana a quien desea. En dos monólogos que deberían ser un diálogo se retrata las enormes diferencias entre un sujeto popular culto y una no educada. Mientras la estudiante está absorbida por la cultura de masas, el poeta consume una cultura de elite: lee libros, ve cine europeo y escucha música extranjera (rock y música clásica). El consumo de bienes culturales distintos produce la incomunicación. Frente a esta situación la relación no prospera, entre los amantes se interponen muchas más diferencias e intereses que los lleva a la separación. La concepción tradicional de poeta que posee una cultura elitista letrada y hegemónica y su sensibilidad especial, que le permite tener una visión más profunda de la realidad, hace que se construya un muro infranqueable con aquellos individuos que por adscripción de clase en primer término interactúa.
De otra parte en la economía de sentido del texto, también es remarcada la situación de migrante de origen provinciano del yo poético. En el texto se testimonia la experiencia vital, la cotidianidad del joven afuerino que sienta sus reales en el gran centro de migración que es Lima y frente al cual tiene sentimientos ambivalentes. Por un lado, siente una sensación de deslumbramiento frente a la modernización de la urbe, pero por otro tiene un sentimiento de ajenidad a un mundo en el cual no se ha integrado del todo. El yo poético en primer lugar está deslumbrado por los estímulos culturales que le proporciona una Lima cosmopolita. En el espacio de la gran ciudad él puede tener acceso a los últimos productos de la cultura universal. Como poeta cree que es necesario el consumo de esta cultura para conseguir una mayor “lucidez”. En segundo lugar se encuentra el descubrimiento del vertiginoso movimiento de la ciudad donde ocurren hechos que lo sumen en la desolación. Por ello se encuentran poemas donde se trata de hacer una crónica urbana, desde una perspectiva crítica, en la que se denuncia situaciones de injusticia y marginación.
En los poemas de la sección MEDIA DOCENA DE INCONVENIENTES POR REMEDIAR se trata de hacer una historia cotidiana y popular de la ciudad de Lima. Todos los poemas están titulados con nombres de personas de quienes se narran sus vidas habituales y que pertenecen a la red social del yo poético. Para darle validez histórica, en la mayoría de los poemas se confirma la realidad de los hechos. Así aparecen frases como “Paso aquí”, “Esto ocurrió hoy”, “Está sucediendo”, “Aún sucede”, “También esto aún acontece”, “Sucedió”. En el poema “UNO LE QUITARON LA CIUDAD A MARIO LUNA” trata de la destrucción de Chimbote y la desaparición de varios pueblos del Valle del río Santa. El terremoto y aluvión que lo sucedió tuvo lugar el 31 de mayo de 1970 con un saldo de 70,000 muertos. En el poema “DOS MANUEL CASTILLO” (53) se relata el hecho de un padre de familia que ya lleva desaparecido cuatro días y su familia lo llora. En “TRES TERESA” (54) se aborda la temática de una mujer solitaria de treinta y ocho años que está conciente de su reloj vital; por ello está dispuesta a tener un amante ocasional para neutralizar la ansiedad que le provoca no ser madre. El poema “CUATRO IRMA GUTIERREZ” (p. 55) está dedicado a la indecisión del yo poético de llamar a una vieja amiga enfermera. En el poema “CINCO JUANA CABRERA” se relata la situación desesperada de una mujer cuya casa ha sido demolida por orden judicial y no tiene más remedio que dormir en la calle. En “SEIS ELLOS QUIEREN SABER QUIEN ES EL HOMBRE” (57) se narra el hallazgo de restos humanos, “un trozo de piel de planta de pie de hombre”, sin identificación alguna en el barrio limeño de Salamanca que estaba rodeado por campos de cultivo a principios de los 70. El poema “JULIO POLAR” (pp. 58-60) retrata la vida de su amigo poeta de 24 años que sufre de neurosis, tiene miedo al fracaso y acaba de conseguir un trabajo para casarse. En el último poema de esta sección “810 GONZALEZ PRADA –SURQUILLO Teléfono 284225 Isabel Tello Vargas” (p. 61) se narra los encuentros amorosos con la amada que empiezan con una llamada telefónica a la vecina. En esta época era un privilegio tener teléfono en Lima. En un barrio pobre o de clase media, el afortunado recibía mensajes para sus vecinos o prestaba el teléfono para que los mismos hagan llamadas.
Al lado del sentimiento de deslumbramiento frente a la gran metrópoli limeña se presenta el desasosiego, el sentimiento de ajenidad a un universo que el yo-poético no siente suyo. Y se registra un sentimiento de frustración al no haber podido apropiarse del espacio urbano que ya tiene dueños (“He tardado usando semanas enteras en parques/ cines, lechos o avenidas. O avenidas dentro de una ciudad que creía mía”, TODOS LOS DETALLES DE UNA EXPERIENCIA REPETIDA DURANTE DIAS MESES Y AÑOS (70). También, la frustración va asociada a un sentimiento de soledad en una ciudad en la cual es difícil llevar una vida comunitaria (“demencia y soledad vale esta civilización”; 6 NUEVO PARADERO (47), “y he permanecido en la capital del Perú sin justificación/ y sin vecinos”; TODOS LOS DETALLES DE UNA EXPERIENCIA REPETIDA DURANTE DIAS MESES Y AÑOS (71). En esta situación de disforia la vida en la ciudad se convierte en una tediosa rutina. No queda otra salida que volver a los orígenes, es decir a la provincia, ya sea mediante la nostalgia de un mundo que se contrasta con la metrópoli o la realización de un viaje que posibilita el alejamiento transitorio de la fuente de experiencias disfóricas.
El yo poético se desplaza por tierra en ómnibus y registra las sensaciones auditivas y visuales que provoca el viaje. El interior del ómnibus provincial y las paradas que hace en el viaje a su origen le sirve para incorporar pequeñas ciudades de provincia como el Puerto de Supe en 25 MINUTOS EN PUERTO SUPE (81-83) cuya cotidianidad también al poeta le produce una sensación de desasosiego.
De otra parte, el yo poético está caracterizado en su dimensión social. No es el migrante de origen señorial provinciano que caracteriza a la migración anterior a los 60, sino es un migrante que se encuentra en esa franja intermedia de clase media y sector popular. Su origen social determina su ocupación de empleado en una tienda, su permanencia en el barrio popular de Surquillo y el diseño de una red de relaciones sociales con personas de igual condición social y económica. Es así como incorpora un conjunto de pequeños espacios inéditos por los cuales se desplaza e incluye un conjunto de personajes que por distintos motivos están relacionados con la voz poética. Así aparecen en el texto mercados, lugares marginales y personajes que vienen a integrar los sectores medios y populares. Los personajes tienen sus propias experiencias, sentimientos e historias. El poeta en su exploración de esta cotidianidad registra los detalles más ínfimos. Este registro pormenorizado es realizado porque responde a una de las exigencias básicas de la poética del poema integral donde se exige como tarea del poeta “la revelación de lo ‘esencial cotidiano’ y de lo efímero que es fundamental para la edificación del nuevo edificio verbal” (112). En el enfoque literario de estos detalles se pretende hacernos conocer la intrahistoria de un momento importante de la historia peruana. Es decir la vida cotidiana de los sectores sociales medios y populares que alcanzaron protagonismo en la Lima de los 70 gracias a las políticas de estado del gobierno de Velasco Alvarado. En otros términos es en los años setenta donde se produce el gran desborde popular que cambia para siempre la fisonomía del país. Asimismo, en este acercamiento de lo cotidiano popular se trabaja el lenguaje poético. Se incorporan expresiones del castellano coloquial popular y formaciones discursivas dominadas como recurso expresivo. Según Ramírez Ruiz en la poética del poema integral: “El nuevo lenguaje será sencillo, directo, duro y sano. Hallará sus palabras en el habla popular, en el argot, en los giros populares” (112). Más aún la oralidad y el empleo de la norma urbana coloquial modulan la producción misma del poemario. En este casi obsesivo tratamiento de la cotidianidad encontraríamos una búsqueda de afirmación personal de un poeta migrante provinciano que quiere apropiarse del nuevo espacio urbano pero que no siente propio.
Si tomamos como alter-ego de Juan Ramírez Ruiz al yo-poético de Un par de vueltas por la realidad, su trayectoria vital narrada en el libro nos ayudaría a comprender a la generación poética del 70. Así la configuración de la identidad del yo-poético en los tres niveles señalados tendría correspondencia con las vivencias de varios poetas del 70. La asunción de una cultura letrada hegemónica que provoca conflictos personales en la vida del poeta nos estaría indicando una estrategia de legitimación de los sectores medios a través del aprendizaje de la cultura de elite que se basaba en la escritura alfabética.
En los años setenta el proceso reformista iniciado por el General Juan Velasco Alvarado crea las condiciones básicas para la consolidación de nuevos sectores sociales. A trazos gruesos los sectores medios relativamente vivieron un periodo de tranquilidad social y prosperidad económica. Esta situación es la que precisamente influyó para la aparición de un libro con las características del de Juan Ramírez Ruiz. Otra vez en el campo literario peruano se presenta una emergencia generalizada de sectores medios que traen consigo un nuevo background social y cultural. Al igual que los indigenistas de los 20 y la generación del 80 como el grupo Kloaka, los nuevos escritores buscan asentarse en el campo literario. Para lograrlo encuentran su legitimación en la representación de la inmensa población de inmigrantes provincianos. Así se constituyeron en seguidores y canceladores de la narrativa del 50. Son continuadores en cuanto la ciudad, la experiencia y sensibilidad de sus habitantes son temas poéticos. Renuevan el tema urbano en tanto son portavoces directos de los nuevos habitantes de Lima que son originarios de provincias. A pesar de que el primer Mario Vargas Llosa y Julio Ramón Ribeyro, por ejemplo, criticaban la modernización desigual y las instituciones que la perpetúan, se percibe un distanciamiento y paternalismo con las víctimas de las dinámicas de exclusión y explotación que describen en sus cuentos y novelas. Los narradores de la generación del 50 fueron testigos del comienzo del gran cambio demografía peruana. En la actualidad la mayoría de la población es urbana. Nueve millones son los pobladores de Lima en la actualidad. Constituyen la tercera parte del total de ciudadanos peruanos. La capital de la república del Perú empezó a tener un crecimiento vertiginoso por las oleadas de migrantes durante el gobierno del dictador Manuel A. Odría (1948-1956). El crecimiento de la economía peruana por la guerra de Corea y el populismo del gobierno de Odría sedujeron a dejar sus terruños a los pobladores rurales. La presencia de la provincia otra vez era notoria y adquiría características particulares. Los provincianos edificaron sus barrios, se encontraban afectados por una cultura de masas que modulaba un imaginario popular muy particular con otros símbolos y otros mitos que se distanciaba de un imaginario rural.
A manera de conclusión, tanto la poética del problema integral como los poemas de Un par de vueltas por la realidad manifiestan la emergencia de nuevos sectores sociales que se ajustan a un nuevo tipo de vida. Sin embargo, estos sectores no se consolidan, desperdiciándose oportunidades históricas, sino se quedan en una mera potencialidad convirtiéndose en una promesa. Desafortunadamente la historia del Perú en una acumulación de promesas incumplidas y oportunidades perdidas. En el campo artístico y cutural, la mayoría de artistas e intelectuales de origen provinciano nunca se convierten en clase media sino se incorporan a los sectores marginales que desafían cualquier definición sociológica. De tal modo, que en la historia de la literatura peruana encontraremos una sucesión de momentos de emergencia de nuevos sectores sociales que plantean novedosas propuestas de cambio que se quedan en el olvido.
Obra citada
Ramírez Ruíz, Juan. Un par de vueltas por la realidad. Lima: Ediciones del Movimiento Hora Zero, 1971.
Este articulo dialoga con el siguiente poema de Juan Ramirez Ruiz
Atención, éste es el júbilo, éste es el júbilo
huyendo del silencio, viene, viene, se queda,
limpia, éste es el júbilo, el silencio le huye.
Elfina tu decías no, pero está conmigo
tómalo en mis ojos, en mis manos. Elfina
deja la tarde en la calle, avisa y que vengan,
que se alejen de las ofensas, que descuiden la
acechanza, el improperio, la alevosía,
aviso, dilo y abandona las oficinas,
corre, ven con todos, corre, separa tus dedos
de las máquinas sumadoras, cierra, cierra,
los libros, los llaveros, los insultos, éste es el júbilo,
éste es el júbilo, reconócelo Elfina, éste es el júbilo.
Este que se aleja de la redondez del cuatro,
de la punta involuntaria del cinco
o del alambre que sigue al viento. Este es el júbilo,
éste es el júbilo, este viento cargado
con sonidos de vidrios verdes, éste es el júbilo,
y conmigo está mirando la tarde. Entro en los pechos,
en las frescas canciones, entro, éste es el júbilo,
esa música, esa abundancia, ese relumbre
que dejó caer sin recogerlo, éste es el júbilo,
reconócelo Elfina, éste es el júbilo.