Ni delante ni detrás de nadie este libro progresivo cumple con la tarea urgente de inaugurar el área de estudios de la obra de nuestro querido wayki Juan Ramírez Ruiz. Juan Ramírez Ruiz es autor de Un par de vueltas por la realidad, Vida perpetua , y Las armas molidas. Fue cofundador y teórico de Hora Zero. Cada uno de sus libros es un acto seminal. Un par de vueltas... articula el arte poética de su momento, Vida perpetua rompe con las formas tradicionales de la escritura y antecede, entre otras cosas, al texto abierto de la cibernética, y Las armas molidas son un profundo canto épico del Perú desde su vertiente indígena, en donde el poeta postula tanto un orden escritural basado en las tradiciones sígnicas indígenas, como la amalgama de las tradiciones amazónicas, andinas y costeras, que en este momento crucial tienen un rol clave en el futuro del Perú. El editor agradece a todos los que han puesto de su parte en este proyecto. En especial a Roger Santiváñez y a Marithelma Costa, y a todos aquellos amigos pasados, actuales y futuros del poeta. Los contribuyentes de este libro progresivo y perpetuo comparten la ausencia de Juan Ramirez Ruiz con sus familiares y seres queridos. Este duelo es eterno.

viernes, 12 de julio de 2013

Huellas y presencia de Juan Ramirez Ruiz. Fredy Roncalla

Va aumentando el reconocimiento de Juan Ramirez Ruiz y su obra. Hace poco se le hizo un homenaje en el local de Culture Fix de Nueva York, a un par de cuadras donde un trozo de la calle 3 lleva el nombre del reverendo Pedro Pietri. Y esta semana, en la Universidad Villareal, en la que Juan y Jorge Pimentel idearon e impulzaron Hora Zero, unos jovenes organizan el 1er Atropello poético y vital: JUAN RAMIREZ RUIZ evento al que me gustaria ir, pero ando varado en los calurosos paramos de New Jersey. Pero lo que si se puede hacer, es senalar que, mismo politiempo, en esta semana el trabajo de Juan, sobre todo en Las Armas Molidas, resuena en otros campos de estudio. Precisamente porque la poesia de Juan Ramirez Ruiz es un vasto universo que merece la misma atencion que, digamos, Cesar vallejo, Jose Maria Arguedas, Juan Jose Flores y Waman Poma. Releyendo la valiosa Escritura Quechua de nuestro wayki Julio Noriega, di con una nota al pie de pagina, donde Edmundo Bendezu, al hablar de la poesia quechua, senala la posibilidad que esta pueda encontrarse en otros codigos semioticos aparte de la escritura alfabetica. Ello tiene relacion directa con la introduccion de las Armas Molidas donde Juan presenta una serie de andigramas, o rastros signicos de las cuturas ancestrales. Pero he ahi que releyendo la primera parte de La otra Literatura peruana de Edmundo Bendezu, aquella relativa a la traduccion y el ocaso de la literatura inca y a Manko Kapaq como poeta encontramos unos vasos comunicantes intensos con las Armas Molidas. Bendezu habla de la huella y de la archihuella de la literatura inca, que nos llegan solo porque Betanzos es casado con Angelina Anas Yupanqui – otrora comcubina del vil Pizarro-. Nos dice que al buscar la huella mediante los contactos de su esposa, Betanzos produce un texto que difiere estilisticamente de las demas cronicas. Al respecto Lydia Fossa – en Narrativas Problematicas: los incas bajo la pluma espanola- ha escrito una valiosa deconstrucion de Betanzos y otros cronistas que valdria la pena revisar. Pero lo que aqui importa es el concepto de la huella, que es eje central de la busqueda y el viaje del hombre de las Armas Molidas en su camino al gran sur y la dimension hanan. Y de donde vienen las fuentes?. Mejor: en que momento es que la poesia estuvo en la dimension hanan, que el Kapaq Apo Juan Ramirez Ruiz busca en todo su sistema poetico que viene de Un par de vueltas, pasa por Vida perpeta y continua en las Armas molidas como culmen de la poesia integral? La repuesta la da el mismo Bendezu al hablar de Manko Kapaq como poeta orando a Tiqsi Wiracocha y pregutando maypim kanki, para dar cuenta que Wiracocha es el equilibrio de la dualidad fundamental del cosmos. Ello basado en la cronica de Pachacuty Yamqui – que da la matriz tetrasimbolida para la escritura alfagramatica de las Armas- y apoyado mas tarde por Waman Poma, que al hablar de la generecion wariwiracocha runa repite la misma oracion. La poesia como soporte del cosmos, del orden terrestre y hanan. Sabido es que Juan Ramirez Ruiz busco una escritura propia y hurgo bastante en las tradiciones signicas originarias. Al momento que escribo esto, en Arequipa se esta realizando un simposio sobre Qeros, signos tocapus y la escritura andina, con la participacion de varios especialistas nacionales, norteamericanos y polacos. Esperamos que esta area de estudios tienda puentes con los estudios ramirezruizieanos. Donde si hay un puente claro es en la presentacion del The Oxford Book of Latin American Poetry donde Celicia Vicuna antologa entre los poetas canonicos textos ceramios, quipus quipus y danzas a parte de reconocer a Waman Poma como lo que siempre fue: un gran poeta. El trabajo de Cecilia Vicuna que habla de la relacion del hilo, el tejido, la vida y la poesia tiene grandes vasos comunicantes con el de Juan Ramirez Ruiz. Lo mismo que su concepcion de los seqes como poesia espacial . Algo que tiene resonancia con la propuesta de los nombres del entorno geografico como poesia concreta, y del paisaje sagrado c0mo texto de resitencia relogiosa, como menciona Rebecca Carte respecto a la a la presecucion empredida por Francisco de Avila contra quienes practicaban su libertad de culto. Todo lo arriba mencionado aumenta el caudal de un esfuero colectivo de reconocimiento y presencia de Juan Ramirez Ruiz que se dio inicialmente en el libro progresivo en linea Ancash444: homenaje a Juan Ramirez Ruiz que muy pronto, con vario anadidos, saldra en forma del libro impreso: Del jubilo a Hanan: homenaje a Juan Ramirez Ruiz. Libro que cuenta con numerosos homenajes, estudios academicos y testimonios sobre la obra de Juan Ramirez Ruiz no solo de sus amigos y gente de su generacion sino de amantes de su obra fuera del pais. La edicion de este libro ha sido hecha por Fredy Roncalla con el valioso apoyo de Roger Santivanez y Marithelma Costa y sera publicado muy pronto por el Fondo Editorial Cultura Peruana. Para lo cual pedimos al amable lector y a los amigos de Juan que nos proporcionen todas las fotos que tengan del poeta. Ojala tambien, que en un tiempo no muy lejano el publico en general tenga acceso a la republicacion de la obra de nuestro recordado amigo, ama hina paspalla.

lunes, 3 de junio de 2013

Homenaje a la memoria y poesia de un poeta mayor: Juan Ramirez Ruiz

Quedan todos y sus amigos y mas amigos invitados El silabario A DONDE VAN Por los cuatro lingotes de extensión nunca pesan la luz pero tanto como el aroma brillan- su tesoro es una errante estrella inapagable y un amanecer sin muchedumbres melancólicas- pero a dónde entonces van así tan rápido Don Florencio Aliaga y Don Gamaniel Blanco(1) llevando huellas secas en los brazos caídos hoy recién recogidos Apurados por con la misma velocidad de la clarividencia melodiosa – a dónde van a dónde van lo obreros dando al silencio alma entera y rumorosa si no al lugar enraizado por con el olor eléctrico(1)! ———————————————————————- llevando caravanas de hambre entre fila de parques trizados – a dónde van llevando marchas y mítines tan lejos… ————————————————– ¡Oh historia separada como piel de los cristales negros extiende tu fragancia de joven primavera… (el agua en la pecera es un bosque para el pez tanto como en el bosque el agua es una estatua)… hay dolor pero una gota de fuego estremecido lo aniquila- tras el camino- pero a un metro de ese camino la pierna todavía va al ligar enraizado por con el olor eléctrico!

viernes, 22 de marzo de 2013

Carta de Mario Santiago Pasquiaro a Bernardo Rafael Alvarez

Carta de Mario Santiago Pasquiaro a Bernardo Rafael Alvarez Nuestro wayki Bernardo Rafael ha permitido reproducir una carta de su pirka de facebook escrita por el buen Mario Santiago Pasquiaro, un gran chingon de la palabra, faro infrarealista, admirador de Juan Ramirez Ruiz, cuyo (Ancash 444) aun se puede visitar, y amigo de Hora Zero y la poesia peruana del momento. Cuatísimo “magister”/ enrojecido gurú, encueradísimo POETA!!!, & chavo, & chavo muy chavo, claro está: --->Brincando chapoteando haciendo pirámides humanas sobre mares hawaianos y olas altísimas / capaces de despeinarle el copete a la ya faraónica –menopáusica- torre Eiffel –>(“hasta aquí llegó el genio creador del hombre”)/ o al ombligo de un SPUTNIK extraviando órbita…..Envíote como de rayo --------> este bumerang apenas recibida tu aproximada conversación pirromaníaca / -->2 volúmenes aun enyerbados, fresquecitos/ oliendo a MOLOTOV en proceso de encendido/ a coño electropurísimo de chavala que nos hace clang clang/ y ay digo a los pulmones/ nos ataja la respiración/ nos acelera el cha-cha-chá cardíaco/ nos mueve el biciclo a pisotiar las carreteras/ a escalar de rodillas, corazón, cerros desyerbados, rascacielos bamboleándose/ a tirarnos clavados (posición vertical/ narices apretadas) a las profundidades del océano, para el consabido regalito de un poema con tintes de ramo de zargazos…../ --->Uy, uy, uy, POETA/ --> Cotorros efectivos, algunos con voltios, decibeles utilísimos tus minutos violentados tu se ve proceso (encarrilado ya) de convulsión de movimiento trepidatorio > ininterrumpido permanente (para trotskear un rato). Juan Ramírez Ruiz ya habíanos chismeado algo sobre ti/ ---> siempre alegra derrama la recaudería de ntra. euforia/ el sano funcionamiento de un motor heterodoxo/ el pío-pío desenfadado desde un nuevo cascarón/ (un eslabón más en TIERRAFIRME de ese gancho al hígado colectivo/ que lo tenemos que hacer toda una chuza, una SRA. carambola, todo un gol, toda una conflagración nuclear rompevidrios horadaredes/ Y MÁS/ Y MÁS/ --->toda una expansión de COMBATE al infinito/ la vida en todas sus nitrogiserisimas posibilidades, en todo su sexualísimo esplendor/ brillando voltios & voltios como la estructura plurifocal de uno de los Cantares de Pound) ¿Eh?/ Por ahora -->Tutankamen/ Leonardo/ miguel ángel/ pabloruiz “destructor-constructor de FORMAS /Picasso/ Pablito “celulitis” Neruda (tanto que nos RASPABA, & tantito que lo queríamos), los geniales arquitectos del Partenón (¿para qué intentar ponerlo de pie?) -->ya bien Q.E.P.D # bien R.I.P./ R.I.P./ & nosotros NUESTROS propios Faros de Alejandría/ colosos de Rodas( ntras. veintiúnicas claraboyas, varitas mágicas, llaves DIVIS, DIVIS, jodienda cotidiana……Mira chavo/ cambiando de fachas/ de carácter --> no sé que dirección tengas de mi cueva/ el correo anda algo desquiciado/ vivo en los alrededores de la “GREAT CITY & sus cloacas anexas”/ & la telecomunicación (aún macroondinada, telepática) Es un Relajísimo de poca # aunque AHORA sí espero que los ovnis, los gargajos, las flechas envenenadas con su respectivo sello postal (exígennos los kánones) sean + y cada vez + certeros/……El Maestro joseantonio anda de excursión (a ver qué ONDAS) por Centroamérica / & debe de acuatizar en esta gelatina sin cuajar, en unas cuantas lunas más/ *** " Cretinoamérica” es una Expresión de reconocimiento, de identidad autocrítica/ cínica (quizás) pero neta / al grano / que nos inmiscuye en una u otra forma a todos los nativos de estas agrias licuadoras latinoamericanas # ¡¡¡Uff!!! --> ¿sabes? No recibimos ningún poema adjunto a los cartones impresos/ sin embargo pensamos ya utilizar 2 que 3 gramos de tu polen en siguientes salidas de ZARAZO -- > (próximo número a aparecer (esperamos ya corriendo MAYO/ después de conmocionantes/violentísimas broncas económicas/ ¿Me pregunto CÓMO CARAJOS/ el TIZIANO no trastabilleaba de hambre???) o en ALGO QUE FUNCIONE ELÉCTRICAMENTE por aquí…… >Difundir los Gargajos > lo importante/ difundirlos con todas las fuscas de ntra. ley el orgasmo de la batalla # Saludos a los iracundos, iconoclastas, trepidatoriamente sensuales patas de Hora-zero/ --> & demás chavos capaces de jalar adelanmte las autopistas repletas de gentes & automóviles --> carcachas >desvieladas (¿qué ondas? Con gamarra, JÁUREGUI, durand, rupay, Armijos/ ¿siguen dando guerra “Eros” & “tortuga ecuestre?/ Infórmame de ellos/ & si pueden/ & están interesados ¡Qué formalidad --> madame bobary) que escriban/ Desde aquí nosotros abiertos a facilitarles todo tipo información, MATERIAL (NOSOTROS & de los contadísimos calibres detonantes/ estas chinampas pantanosas) TODO AUXILIO FRATERNAL, et. Etc. BESITOS A TODAS-TODITITAS-TODANAS las chavalas peruanas --> serranas, costeñas, selváticas/ Qué se yo) Un fuerte abrazo de patas para ti & tu tribu ---> Tu cuate: Mario Santiago (Capricornio 1953) & demás copilotos nave ZARAZO/ paseando YA violentamente lúcidos/ (la médula tranquila & a punto del incendio) -->por las prales. avenidas de esta vía láctea bananera --->MEXICALPAN-DE-LAS-TUNAS/ TRASPATIO-DE-LOS ESTAMOSHUNDIDOS DE AMÉRIKKKA/ 30 de Abril del 74/ (día del niño) ------------------------------------------------------------------------------------------------- ***para seguirte considerando bicho vivo/ lengua afilada/ manos prestas ( sexo caliente/ inventivo cerebro/ contesta AL TOQUE!!! contesta AL TOQUE!!! ______________________________________ Se ha tratado, en la medida de lo posible, de transcribir la Carta tal como aparece en el original, incluyendo las caprichosas flechitas que puso su autor; por ejemplo, la flechita dibujada por Mario después de la frase "Envíote como de rayo" es una línea zigzageante que termina en una púa. Se trata de una Carta históricamente valiosa y, claro, también en el aspecto literario, especialmente por la manera como fue construida. Estamos seguros que contribuirá a reescribir la biografía del Movimiento Hora Zero (el más importante de Latinoamérica) principalmente en cuanto se refiere a su internacionalización y por la influencia que significó para la aparición del Movimiento Infrarrealista en México (reconocida, por lo demás, por los poetas mexicanos que lo fundaron). La publicamos por primera vez en forma íntegra, como un homenaje a la memoria de nuestro pata Juan Ramírez Ruiz y de aquel cuate, nuestro amigo epistolar, Mario Santiago (José Alfredo Zendejas, según su registro de nacimiento), desaparecidos, el primero hace cuatro años (el 16 de junio del 2007) y el segundo hace trece (el 10 de enero de 1998); ambos en similares condiciones: bajo las llantas de un carro. (Anotacion de Bernardo, n. del. e.) 1 comentario: Anónimo dijo... Haber, estoy en Riverside y medio borracho. Para ser honesto, mucho antes que Mario Santiago aparecio en Lima un compa mexicano de Monterrey en Mexico (creo que el estado era o es Nuevo leon). Trato de acordarme de su nombre y no consigo. Creo que era Carlos Suarez y su esposa una bailarina de ballet. Ya era parte del grupo de Mario Santiago, y con el se acordo que se publicaria una revista flotante que se llamaria CHE y tendria como subtitulo LATITUD X (La latitud geografica de la ciudad donde se publicaria CHE) y esta revista seria flotante en el sentido de que los que la publicarian serian los compas ligados a Hora Zero en los diferentes paises de America Latina. Ya se habia hecho contacto con Bufanda del Sol del Ecuador, de Clave de Sol de Colombia, de Martin Fierro de Uruguay, y de gente de Bolivia. Tambien creo que con Cormoran de Argentina, pero de eso no estoy seguro. El compa Carlos Suarez se ofrecio y garantizo la publicacion de CHE Hora Zero en Mexico. Se llevo una seleccion de los poemas de los miembros de Hora Zero (Segunda etapa) pero lamentablemente nunca los llego a publicar. Nunca mas tuvimos noticias de ese compa. ruben urbizagastegui

lunes, 4 de marzo de 2013

Una conversación repentista con Juan Ramírez. Ruiz Reynaldo Jiménez

Una conversación repentista con Juan Ramírez Ruiz Reynaldo Jiménez, Buenos Aires Como en su trato con los símbolos, Pedro Páramo, en su trato con la narración, se constituye a contracorriente: en vez de llevarnos de la ignorancia a la revelación, nos lleva del conocimiento a la ignorancia. Nos hace ver, insoportablemente, que en el origen del lenguaje hay complicidades inconfesables, quizás porque el lenguaje se propuso salvarnos de vivir a cada instante la inevitable impotencia de lo orgánico y de lo simbólico. Por eso, tal vez, el lenguaje se propuso convertirse en un símbolo de símbolos, en una protección contra las intensidades desolladas de la vida. Y gracias a él entregamos sentido, creamos sentido. Es lo único que sabemos hacer, lo único que sabemos crear, lo único que sabemos ser. No es más que ser, pero es más que morir. Es más, incluso, que vivir. Con el sentido, al menos, vivimos creyendo que nuestros destinos son una misma piel, una misma tierra, un mismo espejismo del cielo. Ni revelación ni trabajo, aunque mucho pueda revelar y exija, de repente, mucho trabajo, la composición del poema nos pone ante “la impotencia de lo orgánico y de lo simbólico”. No acontece en otro plano de existencia, sino que amplía la percepción ampliando, con ello, el mundo. ¿Parar el mundo, será, la experiencia poética (más acá de cualquier poema “bien escrito”)? ¿Se trata, además, a la hora de componer un poema, de no soltar, bajo la invocación de nuevos horizontes que no pasan de un reemplazo de estilos, sin remoción de paradigma, la intención manipuladora de oficiante? Esto plantea el extraño dilema del falsificador: ¿vale porque reproduciendo técnicas y procedimientos recupera un estilo, es decir nos reinstala en el reconocimiento retiniano (aquello contra lo que se pronunciara Duchamp)? Si se puede imitar un estilo, ¿se puede fingir la poesía? (¿Pero a quién se le podría ocurrir una torsión semejante, con qué finalidad?) ¿Puede, en efecto, un profesional de la escritura, crear? ¿Es la poesía un asunto de eficacia, ya sea en el orden de lo estético (la consagración de un estilo), ya en cuanto a su capacidad de influir en el orden de lo comportamental y lo teórico? ¿La poesía consiste en una serie más o menos inventariable de objetos verbales, artefactos condensadores de energía, receptáculos de fuerzas contenidas o desplegadas donde la cultura, en fin, se reconoce? Tan hondo es el grado de nuestra ignorancia, que tal vez nos resulte al fin de cuentas conveniente abandonar las ideas fijas acerca de la poesía, tratándose de una práctica. Esto puede querer decir que en toda práctica no hay sitio de arribo ni otra contención que un sostenido intento, cuyo valor es su propia impronta, pues si bien la práctica poética traza un itinerario, el mismo al que acompaña en tanto acción que cronológicamente se continúa, no tiene cómo confirmar la realidad, siquiera la existencia, del presunto autor de sus desplazamientos. Aunque no es intención aquí retornar al debate secular, algo fantasmagórico, en torno al “yo lírico”, resulta necesario distinguirlo, a éste, del “yo identitario”, esa representación que supuestamente nos colocaría en algún lugar, en algún estamento donde, otra vez, la cultura se reconozca, para, entonces, legitimar este guiñapo de certezas que somos a la hora más abisal. Reconociendo la necesidad, cuando no la urgencia, de superar las instancias retentivas y reductoras del complejo llamado naturaleza humana, al mismo tiempo resulta inevitable confrontar la cuando menos dudosa existencia del ente emisor, el mismo que pudiera estar proponiendo esta o aquella versión de la realidad. Lo que salta a la vista es que, en la mayor parte de la ensayística académica reciente que ha llegado, por distintas vías, al escrutinio entusiasta de este lamparín, lo que se sigue discutiendo o poniendo bajo la lupa del interés, a veces diseccionador, a veces interpelante, es la relación de los poemas con la cultura, siendo inmenso el grado de acercamientos y de provisionales lecturas “acerca de”. Está claro que la poesía es una cosa y muy otra la investigación socio-literaria, la cual no deja de recaer en una dialéctica cuyo eje es lo comportamental. Lo cual no desdice la posibilidad de que se esté ante una maroma de justificaciones, de intentos por explicar lo que quizá, en cuántos casos, no pase de frustraciones y energías insuficientemente canalizadas. Ello es pretender que el poema hable. Y que hable de lo que se pretende saber, o percibir, siendo por lo general lo ya conocido. Las operaciones de reconocimiento son incesantes, a este nivel, ya que son funcionales a la asimilación del acto creativo: lo que cuenta es reconocer (sí, esto es un poema, o, incluso, esto es un gran poema) porque en el reconocer fundamos un Nosotros, base de la violenta aplicación de la noción de Nación a los poemas. Por ejemplo. Afirmar la existencia homogénea de una supuesta “poesía argentina” (o “peruana”, u otra) connota una violencia estructural, cohesiva, que sin embargo pierde completamente de vista (de intuición) a la experiencia poética, que ocurre precisamente fuera de todo reconocimiento. De toda posibilidad de reconocer. Incluso. La cultura que legitima nuestra aberrante rutina perceptual, nuestras preceptivas, funciona mediante una serie de dispositivos, que responden, desde luego, a mecanismos de control, los cuales existen, por más explicaciones que podamos encontrarle al hecho, como una veta o estrato de la conciencia. Lo demasiado humano, ya debería saberse, es opresor. Lo antropocéntrico podría ser una clave de ingreso a los laberintos subyacentes en la misma idea de poder que manejamos; el hecho es que estamos fascinados, también en los círculos académicos donde se esperaría cuando menos una paciencia, un dejar ser a las voces de los textos sin anteponerles mascarillas premoldeadas y micrófonos de distorsión, con las imágenes del poder. A la hora de leer poemas, también, y sería conmovedora sino fuese patética, subsiste la insistencia en “leer” de qué “forma” un “poema” vendría o no a confirmar (y quizá salvar) “lo real”. No se cuestiona ese precepto: hay un real, que pasaría, por ejemplo, por el recorte de época programado desde la óptica historicista (esto es, leer de derecha a izquierda, siempre, y en todos los casos). En este sentido es notable cómo, en un contexto donde el prejuicio de novedad y “último momento” impera, los poetas más arriesgados carecen de lectores académicos. Simplemente se trata de mundos paralelos. Pienso, por dar un caso de grave importancia, en dos libros de Juan Ramírez Ruiz: Vida perpetua (1978) y Las armas molidas (1996). La poética de Ramírez Ruiz precisamente incluye todas las diagonalidades y estratificaciones posibles, abarcando en palimpsesto la épica (cuando la época enuncia, repetitiva —en sentido publicitario— como es, la desaparición de toda epicidad) y la invención, y no sólo procedimental, de una lengua poética que las articula desde lo inusitado-conectivo y en riesgo constante. Curioso ello porque se trata, al mismo tiempo, no de un “experimental” (mote que permitiría un rápido desembarazo aludiendo a la ilegibilidad cuando no lo naïve, poniendo la marca de la distancia, el supuesto desinterés jerarquizante), sino del creador del concepto del “poema integral”, que otros integrantes del movimiento Hora Zero dejaron en lo descriptivo coloquialista y un naturalismo por momentos demagógico, “bien peruano” —otra vez lo reconocible, otra vez la aplicación de “funciones sociales” al poema, funciones que no pueden dejar de ser de reconocimiento y afirmación de Lo Mismo e Invariante: La Realidad— y que él llevó hasta las últimas consecuencias, es decir ampliando sus márgenes conceptuales mediante una práctica de escritura. Una práctica semejante no puede dejar de ser, asimismo, una voluntad de intervención en los signos. Una intervención vital, no la mera “destrucción de lo establecido”, aun en el lenguaje, sino una ampliación de la realidad mediante la puesta en duda de ese Real preexistente, dispositivo de control, factor de opresión. No casualmente el primer libro de Ramírez Ruiz, quizá el único de los suyos publicados que hasta ahora haya recibido cierta atención, debido a su cercanía referencial, su técnica, aun diestra, incipiente, en cuanto al volumen materializador que su poesía adquiriría después, en los otros libros y a través de qué experiencias y conexiones de lectura, se había llamado Un par de vueltas por la realidad (1971). Diríase que su registro de la realidad siguió dando vueltas hasta alcanzar esas subsiguientes rarezas de milagro. Interesa que en Vida perpetua la voz elocutoria se aleje de la representación para presentar un diorama hipercomplejo de registros, en un despliegue propositivo, desde el punto de vista de lo formal, de las formas poéticas, así como desde la actitud inherente a la práctica, donde la escritura no se hace ya meramente representativa. La figuración puede o no subsistir —de hecho subsiste— pero el movimiento de los signos ya es parte de la voluntad compositiva. En esto hay una asimilación trílcica, incluso de aquello que Vallejo proponía y que podemos apreciar, ahora, como una desprogramación respecto al imperativo Cultura: no la mención del avión, sino el sentimiento aviónico. Ramírez Ruiz llega, en Las armas molidas, a la voz abarcadora, en el retablo deslizante, que no es una voz general ni universal ni “pluralista” ni contracultural ni mediadora ni libertaria ni “zen” ni tradicionalista ni vanguardista, ni, ni, ni: la voz de muchas voces, el espíritu de muchos cuerpos. La presión sacrificial, la violencia estructural de la cultura, la imposición cosmovisional, la sustitución de las visiones por imágenes de propaganda, la implantación de centros y periferias, sin descuidar la situación de descuido y destrucción implicadas en las nociones de identidad. Ramírez Ruiz no ataca el yo de las convenciones sociales, por el contrario concurre a la voz innumerable, con lo cual no instala un campamento de guerrilla estilista sino que alcanza la dimensión épica en su poesía. No es el héroe individual, remedo del autor, del que “problematiza” el “yo identitario” o las convenciones sociales del yo, sin tocar la esfera de la cultura —más bien intentando ubicarse allí, a la cabeza de algún movimiento—, ni la Primera Persona del Plural de los demagogos u otros vendedores de ilusiones. Abre en cambio a una voz, o a una sensación de voz accidentada, animada por la irregularidad de una experiencia transpersonal, por ende tan singular cuanto plural, tan primera como segunda como tercera persona(s). Y el alto riesgo que ha corrido, para semejante logro, no ha sido nimio ni, por tanto, debiera minimizarse (no siendo el estilo lo que estaría en juego): ha debido traspasar las fantasías de proyección de los posibles, incalculables lectores, proponiéndoles, a cambio del reconocimiento, un salto (receptivo) al vacío de sí mismos. El desafío empieza por lo inmediato: ya no se puede leer, apenas, de izquierda a derecha, hay que leer en todas direcciones y según distintas posibilidades: la resonancia, lo subliminal, lo subrepticio concurren, en un mismo flujo, con la figuración, las sintaxis del habla, la invención de recursos, de formas articulares de lo verbal, lo imprevisible puesto a vibrar, a la vista, como en la aparición misteriosa de los elementos combinándose inusitadamente. Nunca habíamos leído una poesía así. Y es trílcica también en este sentido: es de las poéticas que proponen el antiguo trazo de la senda: “no sigas a tus maestros, intenta lo que ellos intentaron”. Ningún fundador de escuelas, literarias u otras. Dispersión de semillas, los signos del poema no reconocen los bordes de una cultura, aunque provengan, claro está, de ella; sólo que se trata de una poética situada, por ende una lengua americana está en juego. Una lengua materializadora. Hay que leer matéricamente a Ramírez Ruiz, integrando cualquier “ilegible” en tanto atisbo de un misterio vital e incesante. Visto así, declarar la nulidad de las identidades establecidas, huele a nuevos separatismos, modificar mapas allí donde no ha desaparecido la noción territorial, la violencia implicada en lo defensivo, que propaga al mismo sistema, posicionando nomás satelitalmente a las supuestas opciones. Para que ocurra la suspensión del juicio, la lectura no puede quedarse retenida en ser apenas lectura y a la vez no puede menos que ser realmente una lectura. El poema pasa por las sucesivas e incluso contrapuestas lecturas, para denotar un rango de posibilidad, no en pro de algún cercenamiento de la experiencia. Con solo revisar los pocos datos biográficos disponibles, se puede saber que Juan Ramírez Ruiz tenía en foco la prosecución de una poética por completo ajena a las figuraciones del yo y, sí, en cambio, imbuida de una voluntad transmutante, transfiguradora, de los elementos de la realidad: “el poema integral”, de cuya teorización, comentan quienes lo conocieron, JRR escribió un libro completo, que tal vez se haya perdido, o que permanece, cuando menos, guardado en alguna parte. En esa concentración compositiva sobre los materiales verbales e intraverbales, los subentendidos liminares y el malentedido axial, componentes en circulación, en esa concatenación de elementos observados (como cuando se dice del callar, que “se observa silencio”) a la luz de una voluntaria ampliación de la realidad, se percibe que se hizo esencial ampliar la propia noción del yo, de manera de cuestionar las perspectivas arbitrarias y relativas que definen siempre a la realidad según intereses sectoriales cuando no individuales. En Las armas molidas, el tipo de objetividad lírico-épica de JRR se sustrae definitivamente de los decretos real-objetivistas, para engrampar una sucesión de voces, sincronizadas por la respiratoria verbal. La épica ocurre allí donde ya no se sostiene el imperativo de un nosotros, sostén, a su vez, del héroe recortable (fetiche de las proyecciones), sino la heroicidad misma, constitutiva del gesto-juego liberador. Sentido heroico de la vida, heroísmo en sí que de pronto sedimenta una voluntad de escritura de alto riesgo existencial en plena zona de crudeza latinoamarga. Y entonces: ¿abolir el yo? José María Eguren utilizó una vez, en el único y breve reportaje que le hicieron, en verdad un cuestionario, el lema Siempre a lo desconocido. Y José Lezama Lima, en otra parte: Lo desconocido es nuestra única tradición. Ni revelación ni trabajo: experiencia, el poema no implica necesariamente abolición del yo o de la idea que de nosotros mismos tengamos, aunque en cierta forma pueda ser, como en el libro de Westphalen, abolición de la muerte (de la inercia). Una supina ignorancia acerca de casi todo no impedirá que el poema logre, eventualmente, trascender al artefacto literario así como al “aparato crítico” y a la propia “lectura histórica”, que suele fungir de dispositivo de adecuación y de parámetro interpretativo. El poema es inadecuado y se escurre de los garfios paradigmáticos. De ahí que no sea, per se, una acción de disolución del yo en lo elocutivo, lo cual, de por sí, será necesariamente algo que va a ocurrir en tanto y en cuanto el poema sea (en acto de lectura). Para que haya poema, no puede haber autor protagónico ni lector indemne. El preexistente es más bien el quiste o cuando menos el satélite puntual y casi descartable del evento poético, ahí donde la lengua irreductible no se somete a otros códigos que no sean las de lo inusitado mismo. Ampliación, decíamos antes, de la realidad; también decimos: desmentida. Un poeta como JRR demuestra en obra la falacia persistente de dictámenes tan engañosos como el de la necesariedad de abolir el yo en la escritura del poema –engañoso porque dictamen y porque presenta una irresolución: ¿quién es el que, despojado de su yo, puede anunciar, suelto de cuerpo, la abolición de todo yo? De haber esa abolición, ¿quién estaría allí para contarlo? La tal no se puede anunciar ni producir según un programa; ocurrirá o no ocurrirá en el textil. El autor no preexiste ni subsiste a su textil; éste no viene revelado ni se hace portador obligatorio de lo sublime, pero tampoco es el fruto del esfuerzo intelectual y la sobreintención de sentar un precedente (sea literario sea antiliterario) ni es carne de teorizaciones interpretantes y sus consiguientes dictámenes. Hay quien denuncia a la poesía escrita para la posteridad como un ámbito verbal desazonado, enfriado de antemano para una hibernación que habrá de despertarlo, al poema, dentro de muchos años luz, quién sabrá cuándo o dónde o en qué circunstancias. Es por cierto una caricatura que tal vez no impida notar, de todos modos, que buena parte de la poesía escrita o realizada carece de medios suficientes para circular. La lengua, por supuesto, es muchas; tantas como los acercamientos posibles al evento poético, él sí escaso, impredecible. La fabricación lírica en serie así como la línea de montaje antipoético son falsas opciones de una misma frigidez respecto a la experiencia transfiguradora. La cual no ocurre en ninguna región recóndita del ser, sino que actúa en tanto involucramiento, en todos los órdenes y abarcativamente. La poesía de Juan Ramírez Ruiz constituye, en tal sentido, uno de los raros y cada vez más imprescindibles acontecimientos de lengua en trance y transfiguración.

martes, 6 de septiembre de 2011

2004 LA ÚLTIMA VEZ (homenaje a Juan Ramirez Ruiz ) / Jose Diez













2004 LA ÚLTIMA VEZ

Nos vamos a cruzar por la misma vereda y lo veo
venir con su gorrito, cabizbajo, absorto, parsimonioso
y exclamo a viva voz: ¡Juan Ramirez Ruiz! y voltea;
como (cuando por sobre el hombro nos llama una palmada)
y me mira profundamente, me reconoce y me dice:
¡Pepe Diez, hermano! ¡cuántos años! y yo le digo 33.
La gente nos ha mirado sorprendidos igual
como a los bichos raros.
La última vez en Chiclayo y le hice una foto con un grupo
de poetas en una casa sin luz y una guitarra
y maracas cantando valses y boleros y huaynitos
con Nelly Lozano y Arturo Rodriguez Serquén.
Se nos cayó el corazón en un vaso de vino, dolor
y felicidad, ausencia y reecuentro.
Acá no pasa nada, Pepe. Le cortaron las alas
a la poesía. Se dispersaron las musas
y se publica muy poco.
Así lo recuerdo la última vez, con su modo peculiar,
sus ademanes, los ojos iracundos que ya no veré mas,
igual que en la Colmena y recordamos Lima,
a los amigos, esa noche con todo lo que
queríamos decir y nos callamos
y sufrimos como nunca.